Templo Eucarístico Diocesano
San Martín de Tours
C/ Desengaño, 26
28004- Madrid

Teléfono: 915 227 266 
Correo: info@anfesanmartin.org
Twitter: Anfe6














Orígenes


 Los  orígenes  del  templo  actual se remontan al año 1643 con la  fundación de un pequeño convento de” Oratorianos de San Felipe Neri”.  Entonces se le conocía  como  la Iglesia del convento de “Nuestra Señora de Porta coeli “. Unos años más tarde, en 1660,  se trasladarán a un  nuevo Oratorio construido en la Plaza del Angel, siendo entonces  cuando  vienen a  establecerse  aquí,  los  “Caracciolos”, llamados así por pertenecer a la Congregación de “Clérigos Regulares Menores”  fundada, a finales del siglo XVI,  por San Francisco Caracciolo y Juan Agustín Adorno.  En 1684 comienzan las obras de renovación del convento y  en 1725  la  del templo, que  ya será la base del actual.



Durante el siglo XIX y, hasta la Desamortización del gobierno Mendizábal en 1835   que provocará la exclaustración, se trasladó aquí la antigua abadía de Benedictinos  de San Martín que se hallaba ubicada en la plaza del mismo nombre, contigua a las Descalzas Reales, antes de ser  mandada derribar  por José I en 1809  durante la ocupación francesa. Será a partir de ese momento que se empiece a denominar a la iglesia como  “Parroquia  de  San Martín”, ya que a lo largo de ese siglo adquiere función parroquial e irá acumulando  en ella una serie de obras artísticas. Gran parte de éstas  desaparecieron,   durante la revolución comunista de los años 1936 al 1939, en un incendio provocado. En lo que se refiere al convento  sucumbió durante la  revolución del año 1868.


Descripción Artística

El edificio pertenece al  barroco madrileño de la segunda mitad siglo XVII, aunque con elementos decorativos del XVIII.


Arquitectura



En el exterior el templo carece de porche y presenta una gran austeridad. En la fachada se alterna  el ladrillo con  la piedra de sillería, presentando un gran cuerpo central rematado por un frontón triangular. A los lados tiene dos torres gemelas cuadrangulares formadas por tres cuerpos.
El último, el campanario, tiene ventanas de medio punto.


 El  elemento que destaca en la fachada es la hermosa portada en piedra berroqueña, constituida por un arco de medio punto, enmarcado por dos columnas sobre basamento,  que sigue el tipo de portada-retablo, con columnas exentas. Éstas son de orden toscano, soportando un friso, que presenta una  única puerta de medio punto. En la zona de la clave del arco hay un escudo decorativo. También aparece  un nicho-hornacina, con un grupo escultórico del venerable Juan Agustín Adorno orando ante la Virgen de Porta Coeli.  A los pies de la Virgen vemos un ángel que sostiene el bonete del sacerdote. La hornacina está enmarcada por pilastras muy decoradas, rematándose por un frontón curvo partido y ornamentado con jarrones. A los lados sendos roleos también rematados por jarrones. El edificio se atribuye a Pedro de Ribera, que aunque no suele utilizar este estilo para las portadas, si encontramos algunas características propias de su repertorio decorativo. Sin embargo, otros piensan en los Churriguera, aunque no hay nada que lo pruebe y estilísticamente está más cerca de los modelos típicos del barroco madrileño de finales del XVII. El grupo escultórico podría ser del círculo de Juan Alonso de Villabrille y Ron. Los herrajes que aparecen en la puerta son de forja madrileña de principios del XVIII.






En su interior hay que destacar la airosa nave central que constituye la planta de cruz latina con crucero y, sobre él, la cúpula sostenida por pechinas decoradas con pinturas de los Evangelistas realizadas por A. Garín en el s. XX, para sustituir a las de Pedro de Calabria del siglo XVIII, hoy perdidas. Tiene dos naves laterales cubiertas por bóvedas de aristas rebajadas, mientras que la central es de cañón con lunetos a los lados. En las dos capillas a los pies de cada nave lateral, hay unas curiosas cubiertas formadas por pequeñas cúpulas ovales sobre pechinas. Las capillas se abren a la nave central por medio de arcos de medio punto, enmarcados por pilastras rematadas por capiteles de orden compuesto. Sobre las capillas se disponen tribunas sustentadas por ménsulas. La cornisa se halla sostenida por medio de unos grandes modillones decorados por hojas de acanto, así como en la zona de la cúpula, aunque en ésta se diferencian por el número de su agrupamiento, alternándose los pareados, o binarios, con los cuádruples. Es muy rica también la decoración de la cúpula, formada por un tambor y rematada por la linterna. En el lado derecho del crucero se abre una puerta que conduce al distribuidor, que da acceso a estancias de uso diverso. Entre ellas el salón de actos, amplio y luminoso, donde se celebran conferencias, retiros, asambleas... A través del distribuidor se accede al Claustro que tiene planta ligeramente rectangular, galería cubierta y cerrada mediante ventanales rectangulares y puerta central de madera. Es un elemento de acceso a pisos superiores y al patio. En el frontal del mismo se sitúa de Virgen de la Sonrisa, talla del 2002. Las flores y plantas hacen de este lugar un bello jardín propio para la meditación.










Escultura

Sobresale, con personalidad propia, el Retablo  del Altar Mayor fechado en el último tercio del XIX,  realizado con un marcado corte clasicista. Consta  de un gran cuerpo central con el grupo escultórico, obra  de Mariano Bellver, que muestra a S. Martín, a caballo, compartiendo la capa con un pobre.  A los lados las esculturas de los Sagrados Corazones de Jesús y de María con la iconografía típica del siglo XX. En la parte superior del retablo hay un arco de medio punto. En su centro se dispone un relieve en donde dos ángeles se hallan adorando la Sagrada Forma. A su alrededor siete medallones con efigies de diversos santos.
A la izquierda del  crucero encontramos un retablo neoclásico con columnas salomónicas de mediados del XIX, con un magnífico grupo en madera policromada de San Rafael y  el joven Tobías , obra de Francisco Pérez del Valle.
En el lado derecho, y en la pared lateral, encontramos un gran retablo con la Coronación de la Virgen, bajo la advocación de Nuestra Señora de las Tres Avemarías, conjunto del s. XVIII, relacionado con el arte de  Salvador Carmona, de muy bella factura, si bien ha sido  muy restaurado posteriormente por el deterioro sufrido en la guerra civil.

Detalles de interés

Como personas importantes que tuvieron relación con este templo, hay que citar a Santa Soledad Torres Acosta, fundadora de las Siervas de María, que fue bautizada en este templo en 1826. La pila bautismal se encuentra cedida a la Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Almudena de Madrid. 


También destacar que, en la nave lateral izquierda, en la primera capilla, se veneran los restos mortales de la Sierva de Dios Alexia González-Barros.



¿Cuándo comenzó a ser esta Iglesia Templo Eucarístico Diocesano de San Martín?


Hacía tiempo que la diócesis de Madrid ardía en deseos de tener un Templo dedicado exclusivamente al culto y adoración del Santísimo Sacramento.

Para cumplir dicho deseo, y atendiendo a la petición de Su Santidad Juan Pablo II en su primera visita a Madrid, el entonces Cardenal de la diócesis, Excmo. Sr. D. Angel Suquía, entregó el templo de San Martín a la Adoración Nocturna Femenina Española con esta finalidad.

La Adoración Nocturna Femenina Española acogió, con la mayor ilusión,
interés y cariño esta encomienda de la Iglesia. La obra era ardua, el camino había de ser duro.
El templo, de gran valor artístico, estaba muy deteriorado, la restauración costosa, los recursos nulos, más la Providencia que nunca abandona a los que con fe se apoyan en ella, no dejó de sostenernos para llevar a buen término la obra encomendada.

Éste es el relicario, “el nido caliente” que Jesus-Hostía ha querido prepararse en Madrid para acoger, desde la Custodia, a todos aquellos que vengan a Él y también para recibir la adoración de todos los que, humildemente con fe y amor, se acerquen a Él para acompañarle de día y de noche.

Hoy después de varios años de esfuerzo, sacrificio y trabajo de muchas adoradoras podemos decir que:
el Señor, ha sido grande con nosotras y estamos contentas”.
Las campanas, como colofón de la obra realizada,
serán nuestras mejores embajadoras de la presencia del Señor entre nosotros para convocar a nuevos adoradores ante Jesús Sacramentado.
El Señor quería tener en Madrid un lugar de encuentro y de cita para todos sus hijos de esta gran ciudad.
Ahora ya lo tiene y desde aquí bendice a todos los madrileños.
Cuando el Señor se propone algo nada, ni nadie, puede impedirlo y este Templo, LO QUERÍA...